viernes, junio 10, 2011

el arte de la vida

Vuelvo a leerlo otra vez. Un psicólogo que se cree científico descalifica, una vez más, a los terapeutas "no científicos" vendedores de pócimas mágicas.

Yo pensaba que sicología era, como se decía en mis tiempos, una carrera de letras...

Resulta cansado responder, y sólo tiene sentido en la medida en que el mundo cognitivo-conductual, tan útil por otro lado, trata de eliminar la aportación de otras aproximaciones. Contraatacar es entonces sólo una forma de legítima defensa.

El equivalente a la causalidad científica, en el mundo de lo vivo, es el condicionamiento. Eso que hemos querido llamar memoria. Dicho condicionamiento puede ser observado desde la ciencia y se pueden apreciar patrones, pero nunca se puede establecer un determinismo causa-efecto. Una de las razones es que cada ser vivo de la biosfera sigue una trayectoria vital única e irrepetible, y su mapa de condicionamientos es por tanto también único y en permanente cambio. Incluso los gemelos idénticos criados juntos acaban "siendo" diferentes. Quien escribió este texto no puede ser ya la misma persona que lo relee y corrige.

Lo más esencial de la vida no podemos además observarlo, ni siquiera describirlo en palabras, sino sólo eso, vivirlo. 

El "estudio" de la vida sólo puede aprehenderse como un arte. Un arte único para infinitas escenas. Un arte, que como cualquier otro, tiene su espacio para la ciencia y la tecnología, pero que ni de lejos puede agotarse en la objetividad de una ecuación científica.