miércoles, junio 01, 2011

La ley del jugador, y jugadores de ley.

Cuando escribí la entrada de ayer, tengo que confesarlo, ni había oído hablar de "Inside Job".

Después de verla no amo menos al banquero avaricioso que me gustaría ser. Las grandes mansiones y los yates me atraen, casi tanto como ser envidiado por otros más avariciosos que yo. Mi limitación está en la cobardía ante la apuesta, y en mi torpeza para el cálculo mental.

Inside Job me ha recordado mucho, muchísimo, a "Los más listos de la clase". La caída de Enron parece ahora sólo un ensayo general de la última gran burbuja.

También , desde más lejos, me evoca la figura de Jonh Law. El fuera de la ley escocés que apostando y peleando en las calles de Londres parecía emular por adelantado a los brokers cocainómanos y prostibularios de Wall Street, y que supo elevar sus apuestas hasta crear el primer banco central y provocar en Francia la que quizás fue la primera gran burbuja de la historia. También precede y predice a nuestros insignes economistas modernos en que respaldó sus apuestas de timba con tratados teóricos de economía y finanzas que se adelantaron a su tiempo; aunque a diferencia de los nuestros, no supo mantener su puesto de ministro de finanzas en Francia y murió arruinado en Venecia.

John Law se movió toda su vida entre la justicia y la rueda de la fortuna, pero aun no había desarrollado el sistema de lobby, prestidigitación y control, que permite a la cúpula financiera actual , a base de mantener a raya la ley, sostener a los mendigos desfilando indefinidamente por las calles de París.