miércoles, septiembre 14, 2011

Fardos de invierno

Vuelvo a cruzarme con muchos niños que cargan y arrastran esas mochilas pesadas, repletas de legajos llenos de valiosísima información estratégica.

Yo sólo paseo. Una mano en el bolsillo. La otra sujeta la correa extensible de Jackie.

Les miro mientras caminan y esperan los autobuses, y recuerdo una conversación que mantuve hace unos meses.

Mi interlocutor, el orientador de un centro de enseñanza obligatoria, al que asisten unos pocos cientos de niños.

Hablamos de la llamativa diferencia de fracaso escolar entre Finlandia y España. El español debe rondar el 30%, mientras el Finlandés es casi irrelevante.

Me dice que sí, que ha reflexionado sobre el tema, y que incluso ha estado en Finlandia. Añade que su conclusión es que una de las razones principales de la diferencia es que en Finlandia el invierno es mucho más frío, y los días cortos, y los niños se quedan en casa estudiando...

Mientras a mí me absorben estos recuerdos, Jackie se hace presente.

Saco la mano del bolsillo y me dispongo a retirar el excremento.